Lucía migró a España huyendo de la violencia que amenazaba a su familia. Encontró en la escritura su forma de sanar. Hoy es autora publicada y trabaja con comunidades de inmigrantes para contar sus historias.
La amenaza que lo cambió todo
Lucía Montoya creció en Bogotá en una familia de clase media. Estudió literatura en la Universidad Nacional. Escribía cuentos en su tiempo libre, soñaba con publicar un día. Pero la violencia en Colombia no discrimina a los soñadores.
Su hermano, periodista independiente, empezó a recibir amenazas después de publicar una investigación sobre grupos paramilitares. Las amenazas se extendieron a la familia. Lucía tenía 27 años cuando su madre le dijo: "Tienes que irte."
"No fui a España buscando un sueño. Fui huyendo de una pesadilla."
Madrid: la ciudad que no entiende tu acento
Lucía llegó a Madrid con una visa de estudiante y se matriculó en un máster para poder quedarse. Hablar el mismo idioma que los españoles resultó ser una ventaja y una trampa a la vez.
"Me entendían las palabras pero no el acento, no las expresiones, no la forma de ser. Yo decía 'chévere' y la gente sonreía con condescendencia. Era como si mi forma de hablar me hiciera menos."
Los primeros meses trabajó como camarera. Servía café y escuchaba conversaciones que nunca la incluían. Por las noches, escribía. No cuentos de ficción: escribía lo que vivía. La soledad, el extrañamiento, la contradicción de estar en un país que habla tu idioma y no te reconoce como suya.
El cuaderno que se convirtió en libro
Un año después de llegar, Lucía publicó una entrada en un blog personal describiendo lo que significaba ser "latina en Madrid". El texto se hizo viral en redes sociales. Miles de personas —inmigrantes latinoamericanos, españoles curiosos, académicos— lo compartieron.
Una editorial pequeña la contactó. Le preguntaron si tenía más textos. Tenía un cuaderno lleno.
En 2022, publicó "El español que no me enseñaron", una colección de ensayos sobre identidad, migración y lenguaje. El libro fue finalista de un premio literario español y se agotó en su primera edición.
Dar voz a los que no tienen página
El éxito del libro transformó el trabajo de Lucía. Hoy coordina talleres de escritura testimonial en centros de acogida para migrantes en Madrid. Ayuda a personas que nunca han escrito —que a veces apenas saben leer— a encontrar palabras para sus historias.
"Hay una señora de Senegal que no habla bien español todavía. Pero cuando describe con gestos lo que vivió al llegar aquí, es la historia más poderosa que he escuchado. Mi trabajo es ayudarla a ponerlo en palabras."
La familia que quedó atrás
Su hermano eventualmente también migró, a Canadá. Sus padres siguen en Bogotá. Las videollamadas del domingo son sagradas. Lucía va a Colombia cada dos años. Ya no es lo mismo: las calles que recuerda han cambiado, ella también ha cambiado.
"Colombia ya no es del todo mío. España todavía no es del todo mío. Pero ese espacio intermedio, ese lugar sin nombre, es exactamente de donde vienen mis libros."
Lucía Montoya es escritora y tallerista. Su libro "El español que no me enseñaron" está disponible en librerías de España y América Latina.